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Paquime

 

Después de llegar a la ciudad de México y de haber cruzado el norte del país, Cabeza de Vaca reportó haber visto de lejos una ciudad que despedía destellos dorados y aseguró haber pasado muy cerca de una de las míticas ciudades perdidas de Cíbola y Quivira. Muy probablemente se trataba de Paquimé, ningún otro asentamiento humano prehispánico de Oasisamérica se le compara en tamaño. Además por estar rodeado de pastizales amarillos en el otoño y el color dorado de los rayos de los atardeceres desérticos ciertamente puede adoptar una tonalidad dorada. Sin embargo y tal vez por temor Cabeza de Vaca se mantuvo alejado. Parece ser que en esos años la ciudad estaba habitada por algún pequeño grupo de indígenas ya que la ciudad había sido abandonada por sus habitantes originales a mediados del siglo catorce en la cúspide de su esplendor.

 

La caracteristica arquitectonica de Paquime es la puerta en "T". Tal vez tenía una connotación ritual o defensiva.

Paquimé se encuentra localizada en lo que hoy se llama Valle de Casas Grandes. Esta es una pequeña cuenca acuífera de la vertiente interna de dos pequeños ríos sin salida al mar. Estas características convertían al lugar en un excelente sitio para el florecimiento de la agricultura. Para el siglo VIII ya existían algunas estructuras habitacionales de un grupo que ya no dependía de las prácticas nomádicas de recolección de frutos silvestres y de la caza como principal medio de vida. Ahora dependían de una agricultura próspera que traería consigo la organización social, política y religiosa que alcanzaría su mayor manifestación en el establecimiento de rutas comerciales para el intercambio de bienes desde el sudoeste de EEUU hasta las culturas de occidente en el sur de Sinaloa. Testigos de esta intensa actividad comercial son los más de cuatro millones de conchas marinas localizadas en la Casa de la Noria y las osamentas de guacamaya

roja y militar decapitadas que fueron encontradas en casi todos los sitios arqueológicos de importancia del sudoeste. Las guacamayas vivas eran uno de los principales artículos de intercambio de los paquimenses como lo atestigua el descubrimiento de cerca de quinientos esqueletos de todas las edades incluyendo vestigios de huevos, algo que sugiere que tenían un criadero. Hacia el norte se enviaban guacamayas vivas y al sur se intercambiaba con turquesa. Se asegura que cualquier cantidad de trabajos de turquesa que se hayan encontrado en Mesoamérica, la turquesa pasó por manos de paquimenses ya que toda la turquesa encontraba en el sur había sido enviada desde los estados de Arizona y Nuevo México. Entre muchas de las interrogantes asociadas con Paquimé está la posibilidad de que trabajaran el cobre, tal vez sea posible definir esto el día en que continúen las excavaciones ya que solo dos terceras partes han sido exploradas y se tiene la esperanza de encontrar una fundición de cobre y el tan esperado tiradero de basura, este último significa una gran fuente de información para el arqueólogo.

Con frecuencia se proporciona la fecha de 1350 como el año aproximado del colapso de Paquimé, un colapso interno que se llevó a cabo en un solo día (los arqueólogos encontraron comida a medio cocinar en las estufas) y tal vez se debió a una crisis político-religiosa que debió haber causado gran confusión entre los habitantes en el momento que se llevaba a cabo. Como muchas otras cosas de Paquimé, se desconoce el destino de sus sobrevivientes. Tal vez fueron exterminados por los grupos "bárbaros" de los alrededores o se diseminaron y fueron absorbidos por diferentes grupos sedentarios y/o nómadas del sudoeste. Cualquiera que haya sido su destino, nos dejaron como legado los vestigios de una ciudad cuya población tal vez sobrepasó de dos mil habitantes en un complejo habitacional de hasta cuatro pisos de altura que hoy forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.